Rockefeller Center: guía para visitarlo y no perderse detalle

¡Hola Molaviajer@s! ¿Cuántas veces habéis visto el Rockefeller Center de Nueva York por televisión? Pues hoy toca recorrerlo en primera persona. Bienvenidos a la guía para visitar el Rockefeller Center de Nueva York de Molaviajar. 

Rockefeller Center, mucho más que el Top of the Rock

Pues sí Molaviajeros, el Rockefeller Center es el complejo comercial y de entretenimiento de inversión privada más grande del mundo, (al menos hasta que llegó Hudson Yards). Está compuesto, nada menos que por 19 edificios con diseño predominantemente Art déco, repartidos en 9 hectáreas. Así que sí, podemos decir que el Rockefeller Center es mucho más que un observatorio.

Pero esta superficie de terreno no siempre estuvo rodeada de asfalto. Es más, allá por 1800, el terreno que hoy ocupa el Rockefeller Center, fue el primer jardín botánico público de todos los EEUU, llamado Elgin Botanic Garden. ¿Queréis saber cómo fue sustituido por el Rockefeller Center? En ese caso, seguid leyendo.

John D. Rockefeller, la Metropolitan Opera Company y un golpe de mala suerte

Tal y como os contamos en nuestra guía de Nueva York, durante finales de 1800 y principios de 1900, la gran mayoría de los teatros de Manhattan se situaban unas cuantas calles más al sur de lo que lo hacen en la actualidad, así como también lo hacía la Metropolitan Opera Company.

Cuando los teatros comenzaron a trasladarse hacia el norte, la Ópera no quiso ser menos, así que fichó los terrenos donde hoy en día se encuentra el Rockefeller Center, como posible ubicación ideal futura. Estos pertenecían entonces a la Universidad de Columbia y se escapaban de su alcance económico, así que convencieron al magnate John D. Rockefeller, para que fuese su benefactor y mediase para conseguir un lugar en la zona. 

Entonces, el señor John D. Rockefeller, asesorado por expertos en temas inmobiliarios, vio la posibilidad de alquilar esos terrenos. Todo hacía pensar que bien explotados, podrían ofrecer unos beneficios aproximados del orden de 5.5 millones de dólares. Chollazo, ¿no? ¿Qué podía ir mal? 

Así que en 1928, se lanzó a firmar un contrato de alquiler por los terrenos en el que John D. Rockefeller se comprometía a pagar 3.8 millones de dólares cada año. Este contrato duraba 24 años, y tenia opción a ser prorrogado en 2019, aunque posteriormente la fecha se amplió a 2069. Lo malo que cuando el contrato estaba cerrado, llegó el jueves negro de 1929. Imaginaos… la bolsa cayó en picado y con ella, muchas otras cosas, entre ellas, inversiones de este tipo.

Los beneficios esperados no iban a llegar y John D. Rockefeller se quedó completamente vendido, ya que la Ópera se desvinculó de un plan que no podía afrontar económicamente. 

¿Qué hizo entonces? Tirar solito con la inversión, dando trabajo a alrededor de 75.000 personas durante la construcción del complejo (entre ellos se encontraban los famosos obreros que almorzaban sobre una viga a una altura de vértigo, ¿os acordáis?) Y contad que este desarrollo urbanístico incluyó una de las épocas laborales más duras que ha tenido EE.UU.: la gran depresión. ¿A que ahora ya no veis de igual manera el Rockefeller Center?

El tiempo iba pasando y finalmente, en 1985, la Universidad de Columbia vendió a Rockefeller los últimos terrenos que tenía sobre el lugar por el módico precio de 400 millones de dólares. Nah… Calderilla…

Pero poco queda ya de la familia Rockefeller…

Resulta que tras tantas “apreturas”, en 1989, este centro fue vendido al grupo Mitsubishi. ¿Qué ocurrió entonces? Que esta situación estuvo tremendamente mal vista. No hizo más que herir en lo más profundo el orgullo estadounidense, viendo como un elemento que ya formaba parte de la historia del país, el Rockefeller Center, se escapaba de su poder y pasaba a ser propiedad de un grupo extranjero.

Pero dicen que no hay mal que cien años dure, así que en el año 2000, el grupo Tishman Speyer se hizo con el control del Rockefeller Center, respetando el histórico nombre del mismo.  

¿Qué podéis encontrar dentro del Rockefeller Center? 

¡Un montón de cosas! Pero varias no se os pueden escapar:

El edificio 30 Rockefeller Plaza o 30 Rock

Quizá dicho así no os diga mucho (a pesar de dar nombre incluso a una serie de televisión) pero este edificio, situado en el centro del Rockefeller Center, es el que aloja, entre otros, los estudios de la NBC en Nueva York o el observatorio Top of The Rock

Este mirador, situado en la parte superior del edificio, tiene tres niveles de altura. En estos tres niveles, podréis encontrar varias zonas, tanto cubiertas como completamente exteriores. Para que os hagáis una idea, la portada de nuestra guía de Nueva York está fotografiada allí. Concretamente en el piso 70. 

Este es uno de los observatorios más famosos de la ciudad, y entre otras cosas, esta fama se la dan sus vistas, a lugares como Central Park por el norte, o el Empire State con todo el downtown de Manhattan de fondo por el lado sur. Lástima que estas vistas se están viendo alteradas por la llegada de edificios nuevos como el de 111 West 57th Street, que ya no permite ver el parque en todo su esplendor.  La entrada a este observatorio está incluida en la mayoría de las tarjetas de atracciones de Nueva York.

Top of the Rock. Las mejores vistas de Nueva York

Además del observatorio en sí, el 30 Rock es conocido por albergar el Rainbown Room, un bar-restaurante que no es barato precisamente, pero que tiene unas vistas de escándalo. Desde luego, es un magnífico lugar para tomar una copa al atardecer o para hacer un buen brunch de domingo si el bolsillo acompaña. Pronto lo incluiremos en nuestra lista de los mejores rooftops de Manhattan

The Promenade

The Promenade se corresponde con el paso entre la 5th Ave y el edificio 30 Rock. Es inconfundible en invierno, cuando las luces navideñas y los angelotes lo decoran, pero sigue siendo inconfundible en cualquier época del año, ya que bien sea por Pascua, durante el verano o en cualquier otro momento del año, nunca veréis un jardín tan transitado, cuidado y decorado al mismo tiempo. 

¿Sabíais que los edificios a derecha e izquierda del Promenade se corresponden con “la casa francesa” y el edificio del “imperio británico”? Podréis reconocer cada uno mirando sus puertas. Mientras que el edificio francés luce el lema de la república francesa “Liberté, égalité, fraternité”, el otro edificio tiene el de la monarquía británica: “Dieu et mon droit”, que por motivos históricos, se escribe en francés. 

Al Promenade (como a casi todo el Rockefeller Center) lo rodean tiendas muy famosas, como la siempre llamativa Lego, con una recreación a escala del propio Rockefeller o la española Tous. Pero si pasáis por allí, lo que os hará buscar un hueco para la foto será el final del Promenade, al llegar casi a los pies del 30 Rock y ver las banderas de la plaza, que rodean a una de las pistas de hielo más conocidas de Nueva York  en invierno, incluyendo su árbol de Navidad cuando toca o a la terraza que la sustituye en verano.

Eso sí, la que resiste impasible allí a cualquier estación del año, es la estatua de Prometeo… Tantas veces ha salido ya en la tele, que cuando vas por primera vez, piensas “yo ya he estado aquí antes”.

Atlas

Siguiendo al norte por la 5th Ave, veréis entre la 50th y la 51st, la impresionante estatua de Atlas. ¿Encontráis vuestro signo del zodiaco a sus hombros? Tanto si lo veis como si no, ¡no os perdáis la fotaza que podéis hacer del Atlas y la catedral de San Patricio juntos!

Y si vais un poco más allá y os fijáis en el edificio que se sitúa justo al lado de la figura, en la 50th con la 5th Ave, descubriréis que está dedicado a Italia. Este es el tercer edificio de este complejo dedicado a un país europeo, pero ¿Y esos guiños al otro continente? Pues imaginad cómo estaba el tema económico en EE.UU. por aquel entonces… Parece que con ellos buscaban atraer inversores extranjeros. 

Radio City Music Hall: 

Está claro que se merece un post solo para él. Está en pie desde 1932, cuando se inauguró siendo el teatro más grande del mundo. Ya por aquel entonces, podía acoger hasta a 6.000 personas como público en cualquiera de sus espectáculos, aunque el más conocido de todos ellos es el de las Rockettes. Se celebra cada Navidad desde que comenzase en 1933, ­aunque, lamentablemente, 2020 va a ser una excepción por el coronavirus.  

Este espectáculo navideño es el de mayor tradición en la ciudad y ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, intercalando en la actualidad fragmentos de proyecciones en 3D con los números más clásicos de las Rockettes. A nosotros nos encantó. 

Os recomendamos que si podéis, veáis un espectáculo en su interior, pero si eso no es posible, realizan tours (en inglés) muy interesantes para visitar su interior, y están incluidos en muchos de los pases de atracciones de los que os hablábamos antes. 

Tiendas y restaurantes

El Rockefeller Center nació con alma comercial, y ¡así sigue siendo! Allí encontraréis un montón de tiendas. Muchas de ellas las encontraréis en otros lugares del mundo con facilidad, como Michael Kors y similares. Pero nosotros vamos a destacar otras con diferentes peculiaridades:

Empezamos por dos jugueterías: FAO y American Girl Place: Ambas están aquí tras trasladarse desde sus locales originales en la 5th Ave y ambas vuelven hiperactivos a sus pequeños clientes. Mientras que FAO se hizo famosa cuando Tom Hanks en la película BIG tocaba un piano en el suelo, American Girl Place es más conocida por crear muñecas a imagen y semejanza de las propias niñas. Sin embargo, en FAO encontraréis juguetes y peluches para todos los gustos, incluida una réplica del piano a menor escala. 

La mejor tienda de muñecas del mundo. American girl NUEVA YORK

Seguimos con los juegos… NINTENDO y Lego también son un buen plan. En esta última, no os perdáis los imanes y llaveros con la estatua de la libertad o con un bonito “I Love NY” si queréis un recuerdo diferente de la ciudad. 

Otra tienda que destaca, y que podría ser una mezcla de Zara + Zara Home pero con estilo americano, es Anthropologie. Un par de plantas repletas de ropa y accesorios para chica y también de cosas para la casa. Esta puede que la veáis en algún lugar de Europa, aunque más pequeña y con menos artículos. 

Y si el dinero no es un impedimento para vosotros, ¿por qué no asistir a una subasta en Christie’s? Está ahí al lado, en la west 49th.

Pero con tanta visita quizá os haya entrado hambre, ¿no? En ese caso, estáis de enhorabuena, ya que en los alrededores del Rockefeller Center se encuentra Bill’s Burguer, una de las hamburguesas de nuestra lista de hamburguesas favoritas de Nueva York. Tiene mucho ambiente y buena comida, ¡mola! Y a pesar de que también tienen buenos postres, si queréis probar algo de otro lugar, ¿qué tal un cupcake de la televisiva Magnolia Bakery? Está muy cerquita de Bill’s, y aunque no sea su ubicación más emblemática, los cupcakes están igual de buenos.

Si aun tenéis ganas de ver más tiendas u otras opciones para comer algo, en los bajos del Rockefeller Center encontraréis muchas alternativas. Podréis llegar hasta ellos bajando las escaleras del edificio 30 Rock o bien mediante los ascensores que están junto a la plaza central en los que pone “The Sea Grill” y “Concourse Shops”. ¡Ah! Y un detalle… Además de tiendas y restaurantes, en estos bajos también hay baños públicos que vienen muy bien para los largos días fuera del hotel.

Bueno Molaviajer@s, esperamos que esta guía de visita del Rockefeller Center os haya teletransportado a Nueva York tanto como a nosotros. Ya queda menos para poder ir para allí. Mientras tanto, si estáis preparando una visita a esta ciudad, y os surge alguna duda, solo tenéis que escribirnos a través del formulario de contacto y os echaremos una mano encantados.

¡Molaviajer@s! Mientras tengamos que convivir con la Covid'19, os recomendamos que antes de hacer una visita, echéis un vistazo a la página web oficial del lugar en concreto, ya que los horarios y condiciones de visita, pueden variar. ¡Mucho ánimo y ojalá pronto vuelva todo a la normalidad!

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