Ruta andando por el SoHo de Nueva York

¡Hola, hola, Molaviajer@s! ¿Cuántas ganas tenéis de viajar a Nueva York? Si son la mitad de las nuestras, ¡ya serán muchas!. Así que para hacerlo más llevadero, hoy os llevamos con nosotros a hacer una ruta andando por el SoHo. Sí, ese barrio de Manhattan tan chic, lleno de tiendas y de sitios chulos. El SoHo mola, y mola mucho.

¿Dónde se encuentra el SoHo? 

El SoHo es un pequeño barrio de Manhattan, cuyo nombre viene de: “South of Houston Street”. Esto ya da una buena pista sobre dónde situar a este barrio, ¿no?. A pesar de que en algunos sitios veréis que extienden el SoHo hasta el río Hudson, Google Maps, que es el más sabio del lugar, sitúa al SoHo entre las calles Canal, Houston, Crosby y la 6th Ave, y deja la parte oeste al barrio de Hudson Square.

Historia para esta ruta por el SoHo

El SoHo es el típico barrio por el que hay que pasear en cualquier visita a Nueva York, ya que mola mil. Y eso que hace unos años, cuando se conocía a esta zona como “los cien acres del infierno”, aquí había más fábricas que otra cosa…

Por suerte, la ciudad fue creciendo y las fábricas se marcharon. ¿Quién ocupó esos edificios vacíos, por un módico precio? Muchos artistas, que entre los años 60 y 70 se mudaron allí. ¿Ventajas? Que las rentas eran bajas y que les permitía estar cerca del tan bohemio Greenwich. (Tenéis publicada una ruta andando por el Greenwich si queréis comprobar cuánto mola el barrio)

El caso es que estos artistas se establecieron en lo que hoy se considerarían imponentes lofts del SoHo. ¿Quién les iba a decir entonces lo mucho que iban a revalorizarse esos espacios en un futuro? Y es que en la actualidad, el SoHo es uno de los lugares más caros de Manhattan para vivir. 

Más allá de las tiendas, los verdaderos protagonistas del barrio son los “cast iron buildings”. Tan protagonistas son, que gracias a ellos, este barrio es considerado distrito histórico de Nueva York. Estos se caracterizan por su proceso de fabricación, con hierro fundido, que permitió en su momento dar robustez a la vez que belleza a estas construcciones. Y ¿qué me decís de las escaleras que adornan sus fachadas? ¿Quién no querría vivir aquí? Nos encantan…

Por cierto, un consejo… Si queréis pasar desapercibidos como turistas, no se os ocurra hablar de Houston St como escuchábamos en la peli de ¡Houston, Houston, tenemos un problema! No… La calle Houston se pronuncia algo así como “Hawston”. (Que nos perdonen los profesores de inglés por esta aproximación). Así que una cosa lleva a la otra y el SoHo se pronuncia algo así como “SouHow”.

¿Cómo llegar al SoHo?

A nosotros nos encanta llegar al SoHo caminando, pero el metro también es una gran opción. Para ello, las estaciones más apropiadas son la de Spring y la de Prince St.

Mapa de esta ruta andando por el SoHo

Si queréis seguir la ruta andando por el SoHo sin perderos ni el más mínimo detalle, aquí os dejamos el mapa de la misma:

Ruta andando por el SoHo

Hemos hecho varias rutas por el SoHo, y entre todas ellas, hemos optado por traeros por aquí una versión extendida que también visite puntos de Hudson Square. Así podéis hacerla completita si queréis. No os llevará más de 3 horas (siempre y cuando no os lieis en las tiendas, claro) ¿Os venís con nosotros a esta ruta andando por el SoHo de Nueva York?

Broadway y el SoHo

La parada de metro elegida para comenzar nuestra ruta andando por el SoHo fue la de Prince St, haciendo esquina con Broadway. Y hemos de reconocer que esta avenida, a su paso por el SoHo, nos encanta. Allí veréis una mezcla de comercios, galerías de arte y ambiente molón en general, que engancha. 

Además de las mil tiendas que oiréis como os gritan que entréis a ver sus productos, Broadway tiene varios edificios llamativos, a esta altura se encuentra, por ejemplo, el Little Singer Building, que fue construido para la empresa de las máquinas de coser, y terminado en 1904.

Tras salir del metro, nuestra primera parada fue cinematográfica, y es que el SoHo ha sido escenario de muchas películas, una de ellas, Ghost. Fijaos si íbamos con ganas de traeros la localización de la casa de los protagonistas, que sólo le hicimos foto a la puerta con el número… ¿Despistados? ¿Nosotros? Qué va… jijiji

Greene Street en el SoHo

Fue llegar al cruce de Prince con Greene St y saber que teníamos que dar un paseo por allí, así que giramos la esquina a la izquierda y a por ello. Lo primero que vimos fue una obra de arte que podría pasar desapercibida si no vas sobre aviso. Es la representación del mapa de metro de Nueva York en el mismo suelo de la acera. Fue realizado por el artista belga Francoise Schein en 1986, así que a esta altura de la calle, (os lo dejamos geolocalizado en el mapa) además de mirar a los edificios, toca mirar al suelo si no queréis perdéroslo. 

Ya os decíamos antes que Greene St se merece un paseo aparte, ¿no? Mirad qué edificios tan chulos la forman: 

Un poquito más adelante, se encuentra la tienda Apple del SoHo, que sería una tienda Apple más de no ser porque el lugar en el que se encuentra, es una antigua oficina de correos que todavía conserva su encanto. Fijaos en la fachada para ver lo poco que se conserva de esta oficina. 

Además, nos encantó también el contraste de arquitecturas que se puede ver en esta calle. Además del característico adoquinado del suelo, fijaos en el nº 139 de la calle. Es un edificio federal de 1824, uno de las pocos de la época que se conservan. Nada tiene que ver con los cast iron buildings del SoHo, pero lejos de quitarle encanto, le aporta aún más. 

Una vez llegamos a Houston, le dimos la vuelta a la manzana para seguir paseando por el SoHo, pero esta vez por Wooster St. 

Exposiciones, museo para niños y bar con historia

El SoHo disfruta de varias galerías de arte, y también de alguna que otra exposición, como la de The Earth Room en la calle Wooster. En pie desde 1977, fue creada por el Californiano Walter de María. En la actualidad, no permiten fotografías en su interior, pero os adelantamos que allí veréis 197 metros cúbicos de tierra que rellenan 335 metros cuadrados hasta una altura de 56 cm. Increíble, ¿no?. La entrada es gratuita y su horario de apertura es de miércoles a domingo de 12:00 a 15:00 y de 15:30 a 18:00. 

Continuando esta ruta andando por Wooster, vimos un montón de ambiente por la calle, incluso estaban inaugurando varias tiendas por la zona, que aún llamaban a que más gente quisiera entrar a cotillear. Nosotros seguimos hacia Prince St, para llegar hasta el museo de los niños, ya en Hudson Square.

El  Childrens Museum of the Arts, en Charlton Street está pensado para los más pequeños. Allí hay exhibiciones temporales, pero también actividades. Lo recomendable si queréis visitarlo, es mirar la web oficial del museo para ver qué actividades tienen lugar cada día, así como la recomendación por edades. Tened en cuenta que suelen realizarlas en inglés y en horario de mañana. Creemos que quienes más lo pueden disfrutar son quienes viven allí de continuo, pero si queréis hacer una visita, suelen abrir desde las 12:00 del mediodía hasta las 6 de la tarde. El precio de la entrada es de 13$ sin actividades, mientras que los jueves de 4 a 6 de la tarde, hacen un pay what you wish.   

Spring St y sus puntos principales de Hudson Square

Continuamos esta ruta por el SoHo por la zona de Hudson Square, concretamente por Greenwich St hacia el sur, hasta cruzar con Spring St, donde teníamos una cita con el Ear Inn, en el 326 de Spring Street. Sirven comida americana con solera y muchas noches también tienen música en vivo. Nada como consultar su web oficial para saber quién y cuándo tocan. 

¿Sabíais que dicen de él que es el segundo bar más antiguo de Nueva York en funcionamiento a día de hoy? Ha sido bar al uso, bar clandestino durante la ley seca, pensión, consultorio médico e incluso se dice que llegó a ser ¡un burdel! Durante una época, ni siquiera tuvo nombre, ya que todos lo conocían como “la puerta verde” pero en los años 70, cuando quisieron ponerle uno, simplemente taparon los bordes de la B de Bar y el Bar Inn se convirtió en el Ear Inn. ¿Por qué? Porque al ser un edificio histórico, cambiar su nombre conlleva un proceso tedioso que consiguieron evitar con un poco de pintura.

La siguiente parada de la ruta por el SoHo la hicimos en el New York City Fire Museum. Dispone de una de las colecciones más importantes relacionadas con el cuerpo de bomberos: desde los coches de caballos que se utilizaban antaño, a todo tipo de materiales utilizados por los bomberos durante todos los tiempos. En este museo también hay hueco para un homenaje a los 343 miembros de departamento de bomberos que perdieron sus vidas en los atentados del 11S. Si queréis tener un adelanto online, que sepáis que puede visitarse a través de Google Street View. Para visitarlo, acudid entre las 10:00 y las 17:00 de cualquier día de la semana. La entrada cuesta 10$ para adultos, 5$ para peques. Hay descuentos para seniors, estudiantes, bomberos. 

Seguimos paseando por Spring St hasta llegar a la exposición Color Factory. No pudimos entrar, pero una molaviajera nos contó que es el paraíso de los que buscan fotos coloridas, pasar un rato divertido y comer dulces, ya que está compuesta por varias salas, y en cada una de ellas, te ofrecen una gominola, un poco de helado… Vamos que no es apto para quien no tome azúcar. 

La sala estrella es la de la piscina de bolas gigante, en la que es difícil contenerse para no tirarse de cabeza, pero hay muchas otras salas más y promete unos fondos de fotografía muy chulos. La entrada cuesta 38$, pero está incluida (a día de hoy) con la New York Pass, de la que os dejamos más información en el link o en la Explorer Pass. Está cerrado los miércoles, y el resto de la semana abre a las 9:30 de la mañana y su hora de cierre depende del día. Los lunes, jueves y domingos, cierra a las 18:00. Los martes, a las 17:00 y los viernes y sábados, a las 20:00.

En nada, os cruzaréis con un edificio en el que pone Michael Kors. No es una tienda ni una fábrica del diseñador. En su interior se encuentra una inmensa cocina en la que la ong God’s Love we deliver prepara comidas para personas que están enfermas y no pueden ocuparse de cocinar o hacer la compra. Esta organización prepara sus menús y se los lleva a su casa para que se reponga lo antes posible. Se financia gracias a donaciones, o por ejemplo al alquiler de algunas de sus salas o incluso el rooftop del edificio, para eventos privados.

Spring St y sus puntos principales del SoHo

Después de tanto pasear, ya toca hacer una parada si os gustan los dulces típicos neoyorquinos, no? Donde mejor que en la pastelería de Dominique Ansel, famoso por ser el precursor de los cronuts (mezcla entre el típico croisant y el donuts) y de muchos otros dulces deliciosos.

Hacerte con un cronut no es tarea fácil. Hay que encargarlos con antelación, pero eso os lo contaremos en otro post. Si se os echó el tiempo encima y volasteis a Nueva York sin la reserva de los cronuts, podéis probar los cookie shots, una especie de cookies abizcochadas con forma de vasito en el que vierten una leche con sabor a vainilla. Todo está muy rico, pero es un poco caro y reconocemos que tener una cita previa para ir a por los cronuts, un día en concreto, a una hora en concreto, no es lo mejor para una ruta turística en la que se agradece un poco de flexibilidad de horarios. Estos son los cronut que nos comimos nosotros. Están bien, pero tampoco son nada del otro mundo.

Y hablando de comer algo rico… nada más dejar atrás Dominique Ansel, veréis un parque infantil-pista de baloncesto llamado Vesuvio… No es una errata, su nombre no viene del volcán Vesubio, sino de una panadería italiana muy antigua, que cerró durante años y que ha reabierto hace muy poquito. La tenéis en el 160 de la calle Prince y abre todos los días de 8:30 a 18:00. ¿Nos contaréis qué tal están sus dulces?

Antes de continuar, hicimos una paradita en la esquina de Spring con Thompson. ¿Habéis visto qué pedazo de vistas del One World hay desde aquí?

Y si echáis de menos la comida española, quizá en la Boquería podáis redimiros un poco de esa sensación. 

Si os gustó la exposición de The Earth Room, podéis hacer una incursión en The Broken Kilometer en West Broadway. Lo forman 500 barras de latón, colocadas según el artista. Lo curioso, es que esta exposición complementa una que se sitúa en Kassel, Alemania, y que se llama “Vertical Earth Kilometer”. No se permiten fotos, es de entrada libre, se encuentra en el 393 de Broadway y abre también de miércoles a domingo de 12:00 a 15:00 y de 15:30 a 18:00. 

La siguiente parada es apta solo para amantes de cuarto milenio o similar… El número 129 de Spring St, donde hoy en día se sitúa la tienda COS, fue protagonista hace muchos años, de un suceso misterioso y un poco negro.  En el sótano de la tienda se conservan los restos de un pozo que dicen que está encantado. Y esto es porque en el año 1800 se encontró en su interior el cadáver de una mujer. Su futuro marido fue juzgado por ello, pero siendo defendido por personas tan influyentes como Alexander Hamilton, salió inocente, quedando el misterio sin resolver y dejando tras de sí la leyenda de que el pozo, estaba encantado. 

Si seguís caminando por Srping St, pronto llegaréis a Broadway. A esta altura de la avenida, podréis ver una curiosidad: ¿Sabíais que en el 521-523 de Broadway, donde hoy podéis ver tiendas como Foot Locker, se construyó en 1853 el hotel St. Nicholas? Esto, dicho así, no tiene ninguna gracia, ¿no? Pero ¿sabíais que dicen que fue el primero en el mundo en tener calefacción central, o una suite para novios en su noche de bodas? Fue el primer edificio de Nueva York en costar ¡más de un millón de dólares! Eso sí, ahora está “para el arrastre…”. 

Ahora vienen un par de paradas diferentes: un restaurante con un toque francés, como Balthazar (de los más famosos del SoHo y más solicitado para brunch los fines de semana) y una tienda para aquellos que compran en Amazon y que echan de menos una tienda física en la que se expongan sus productos. Sí, en Amazon 4-star podréis ver una selección de los más vendidos que tengan 4 estrellas al menos y haceros con uno de ellos sin necesidad de esperar al repartidor. Por cierto, si sois usuarios prime, muchos productos ¡tendrán precio especial!

A pesar de que este post es una ruta por el SoHo, estamos tan cerca de dos puntos de Nolita que tenemos que nombrarlos. Son Eileen’s special cheescake (donde comeréis unas tartas de queso deliciosas) y el restaurante La Esquina, (comida mexicana muuuuy rica).

Broome St y alrededores

Vamos terminando nuestra ruta por el SoHo caminando por Broome St, y de nuevo, volvemos a cruzar Broadway. Esta vez pasamos por el edificio Haughwout Building, que es considerado uno de los históricos de Nueva York. ¿Sabíais que dicen que fue el primero en tener un ascensor para personas en todo el mundo?

Ya que estáis aquí, si os gusta mirar escaparates o incluso picar en las tiendas, podéis hacer una pequeña incursión en Broadway. Justo donde os encontráis se sitúa uno de los mercados de Artist & Fleas que podréis encontrar en Nueva York, y muy cerca, almacenes como Bloomingdales con su típica bolsa Brown, tiendas como MUJI con cientos de productos que no sabías que necesitabas hasta que los viste por primera vez, la de Dolby con exposiciones gratuitas relacionadas con el cine y muchas otras tiendas que prometen ofrecer algo diferente a sus iguales del resto del mundo. 

Por la zona también se encuentra el Drawing Center de la calle Wooxter, en el que podréis ver exposiciones de dibujos actuales y de todas las épocas. Pero si lo vuestro son los murales, ¡atención! Justo aquí hay una esquina donde el artista Kobra ha dejado su huella pintando de un lado, a la estatua de la libertad con un sombrero mejicano, y del otro, a un niño también con sombrero mejicano, viendo cómo su globo, con la bandera de EE.UU. vuela. Lástima que hay alguien a quien no le cae bien el artista y se dedica a estropear todos los murales que puede…

Si nada de lo que os hemos propuesto para comer hasta ahora os ha gustado, quizá seáis del equipo hamburguesa + batido gigante. El Black Tap del SoHo todavía no sale en nuestro post con las mejores hamburguesas de Nueva York, pero es uno de los locales más famosos de Nueva York, tanto por este tipo de comida como por los increíbles batidos que sirve, ¡mucho más fotogénicos que saludables!

Y ¿qué mejor que terminar esta ruta andando por el SoHo en un rooftop? El Jimmy at The James todavía no lo hemos visitado, por eso no veréis su interior en el post de los mejores rooftops de Nueva York pero prometemos visitarlo pronto. ¡En cuanto podamos!

¿Merece la pena hacer una ruta por el SoHo?

Molaviajer@s, sin duda sí os recomendamos que hagáis una ruta andando por el SoHo. Es uno de los barrios con más encanto de Manhattan y tiene un ambiente que engancha. 

En esta ruta, hacemos una incursión por la zona de Hudson Square para ver el Ear Inn, el Children’s Museum y el museo de los bomberos, que están genial, pero si vais algo justos de tiempo, podéis acortar la ruta por el Soho, similar a como la que tenemos explicada en nuestra guía de Nueva York.

Si la hacéis completa, os llevará unas 3 horas contando con paradas y fotos. Si hacéis la resumida, en hora y media lo tenéis.

Bueno Molaviajer@s, esperamos que este post con la ruta andando por el SoHo os haya servido de ayuda, ya sabéis que ¡aquí estamos para cualquier duda viajera! podéis escribirnos al formulario que encontraréis en Molaviajar . com y os responderemos a la mayor brevedad posible.