Roosevelt Island: teleférico y ruta por la isla

¡Molaviajer@s! ¿Cómo estáis? Lo primero de todo, esperamos que todos estéis bien de salud. Ojalá esto pase pronto y podamos viajar todos a donde nos apetezca. Nosotros, tenemos claro que entre otros destinos, volveremos a Nueva York en cuanto sea seguro para todos y nos dejen. ¿Qué os parece si, para calentar motores y despistar un poco la mente, hoy nos vamos todos a una parte de Manhattan poco transitada? Os invitamos a que vengáis con nosotros a hacer una ruta por Roosevelt Island en la que por supuesto, no va a faltar el teleférico más famoso de Nueva York. ¿Nos acompañáis a ver el skyline desde el East River al más puro estilo low cost?  

Roosevelt Island en Nueva York

Hoy en día, esta pequeña isla situada en el medio del East River, entre Queens y Manhattan, es todo un remanso de paz. Vamos, el lugar perfecto en el que relajarse viendo cómo el ritmo frenético de la Gran Manzana no para. Pero, ¿sabíais que su pasado no fue tan tranquilo? Durante un tiempo, fue hogar para presos, enfermos, e incluso voluntarios de experimentos secretos. Si os interesa esta parte de la historia, más adelante os contamos un poquito más sobre este tema.

A pesar de que en la actualidad su nombre sea Roosevelt Island, durante toda su historia ha tenido hasta 5 nombres más: Welfare Island, Blackwell’s Island, Manning’g Island, Hog Island y Minnahannock, hasta que por fin, en 1973 se rebautizó como Roosevelt Island. 

Es una isla lo suficientemente grande como para que mole, y lo suficientemente pequeña para poder recorrerla fácilmente. Para que os hagáis una idea, tiene unos 3 km de largo y unos 230 m de ancho, así que si os gusta caminar, podréis recorrerla a pie sin problemas. Si no es el caso, abajo os contamos cómo recorrerla gratis en bus. En cualquier caso, no os llevará más de dos o tres horas. 

¿Cómo llegar a Roosevelt Island?

En este aspecto, está claro que Roosevelt Island lo tiene todo. Se puede llegar en metro, en coche, en barco, y en teleférico, y estos dos últimos trayectos son de lo más entretenido y encima, barato.

Si queréis llegar en metro, la línea F es la vuestra. Tiene parada aproximadamente en mitad de la isla. Rápido, efectivo y al coste de un trayecto de metro. Por aquí podréis ver más ayuda sobre cómo utilizar el metro de Nueva York

Llegar en coche es muy fácil. Cualquier taxi, uber o lyft os llevará hasta allí, pero no es algo que recomendemos, porque en coche se puede llegar a casi cualquier sitio, así que ya que vamos a Roosevelt Island, vamos a hacerlo más divertido, ¿no? Nosotros nos quedamos con el barco y con el teleférico:

Para ir hasta Roosevelt Island en barco desde Manhattan, tendréis que acudir al muelle que os caiga más cerca: el de la calle 34 o el muelle 11, en la zona de Wall Street. En cualquiera de ellos tendréis que tomar el NYC Ferry naranja en sentido a Astoria, para llegar hasta Roosevelt Island dando un paseo tranquilo mientras surcáis el East River. El billete cuesta 2,75 y podéis obtenerlo a través de la app de NYC Ferry o bien sacarlo en las máquinas que encontraréis en el mismo muelle. Es un muy buen método para llegar a Roosevelt Island, pero antes de hacerlo, mirad bien los horarios de ferri, no sea que os toque esperar un buen rato. De todas maneras, nuestra opción estrella es el teleférico. Tan estrella que se ha ganado un apartado para ella sola.

El teleférico de Roosevelt Island

Si queréis aprovechar la visita a la isla para hacer algo diferente, os proponemos el plan estrella: utilizar el teleférico de Roosevelt Island. Es perfecto para que podáis ver el skyline de Manhattan, desde el este de la isla, y a un más que módico precio.

Un trayecto en este teleférico cuesta lo mismo que un viaje en metro, es más, para pagarlo, se utiliza la metrocard. ¿Qué tiene esto de bueno? Que si habéis adquirido una tarjeta de metro semanal, ¡tenéis el viaje en teleférico incluido! Y si no, basta con pasar la tarjeta de metro para que os descuenten un trayecto más de vuestro saldo. Tranquilos, si la lleváis vacía, podéis cargarla en la misma estación de Roosevelt Island.  

¿De dónde sale el teleférico de Roosevelt Island?

Para llegar hasta Roosevelt Island en teleférico desde Manhattan, tendréis que acudir a la esquina de la calle 60 con la 2nd Av, o lo que es lo mismo, a este punto

Una vez os subáis en el teleférico, la siguiente (y única) parada será en el centro de Roosevelt Island, cercano a W Rd. Allí mismo será donde tendréis que subir de nuevo al teleférico si queréis volver a Manhattan en este medio de transporte.

¿Qué hay que ver en Roosevelt Island?

Esta pequeña isla da para un par de horas de lo más entretenidas. Como no es muy grande, si os veis con ganas, podéis caminarla al completo, pero si no es el caso, podréis visitar los puntos más importantes de Roosevelt Island utilizando los autobuses de color rojo que veréis circulando por la misma y que, además, son gratuitos. 

Lo primero que hicimos para comenzar nuestra ruta por Roosevelt Island fue usar el teleférico desde Manhattan. Hay trayectos en los que se va un poquito «apretujado», pero limitan el número de personas, así que no hay problema.

Lo bueno llega cuando esa cabina comienza a elevarse sobre el East River y ves Manhattan desde las alturas. Ahí es cuando notas a las mariposas volando en tu estómago y la sonrisa se te planta en la cara.

En cuanto bajas del teleférico, te topas con una escultura muy parecida a la de LOVE o HOPE, pero de Roosevelt Island. Por cierto, un consejillo útil: a la llegada a Roosevelt Island hay baños públicos.

Ruta andando Roosevelt Island

Para que no os perdáis ni un centímetro de nuestra ruta andando por Roosevelt Island, os dejamos a continuación el mapa que utilizamos nosotros:

Empezamos la ruta por Roosevelt Island en el campus tecnológico de la universidad de Cornell, que en el pasado fue cárcel y también hospital. Primero, la Blackwell’s Island Penitentiary y después, el Goldwater Memorial Hospital. Este se dedicaba a atender a gente con enfermedades crónicas e incluso durante la II Guerra Mundial, alojó a voluntarios que participaban en experimentos secretos. ¿Algún ejemplo? Allí se buscaba una cura ante la malaria alternativa a la quinina, (ya que esta se encontraba en territorios controlados por Japón) . Y también investigaban qué efectos producía en el cuerpo la falta de comida, el frío extremo o la ingesta de agua salada.  

Seguimos caminando hasta la zona sur por el Cornell Tech. Explanadas sin gente, y rodeados de un silencio increíble que se agradece de vez en cuando en Nueva York. Y por si no fuera suficiente, flipando con las vistas de Manhattan. Podéis hacer una buena sesión de fotos en esta zona de Roosevelt Island, aquí os dejamos algunas de las nuestras.

Y con estas vistas, en un pis pas llegamos al Southpoint Park. Lo primero que encontraréis allí es el Strecker Memorial Laboratory, un edificio considerado histórico que hoy en día se utiliza como subestación de metro. Eso sí, antes se utilizó como laboratorio patológico, morgue, e incluso sala de autopsias.

Si la visita no os deja muy buen sabor de boca, se os pasará cuando veáis que cerquita de aquí hay ¡un santuario de gatitos!

Después del parque, visitamos lo que queda del Smallpox Memorial Hospital ¿Recordáis que os decíamos que antaño, Roosevelt Island era hogar para enfermos? Pues muy cerquita del memorial, se pueden ver las ruinas del que fue el primer gran hospital de EE. UU. dedicado a tratar a los enfermos de viruela. ¿Sabíais que el arquitecto encargado del diseño fue el mismo que construyó la Catedral de San Patricio?

Y llegamos a Franklin D. Roosevelt Four Freedoms State Park. Es un parque chulísimo, de entrada gratuita (aunque sugieren una donación de 5$) y con unas vistas inmejorables, en el que se rinde homenaje al presidente Franklin D. Roosevelt.  

El parque es un proyecto del arquitecto Louis Khan, pero nunca lo pudo ver terminado, y es que en 1974, cuando llevaba todos los planos en su cartera, le dio un ataque al corazón fatal en Penn Station. El caso es que entre su fallecimiento, la crisis fiscal de la época en Nueva York y que muchos de sus defensores perdieron su influencia en el gobierno, el proyecto del parque quedó aparcado ¡por más de 30 años! Hasta que en 2012 se pudo completar. 

Merece la pena visitar este pequeño parque de Roosevelt Island, pero evitad ir en martes, ya que está cerrado. El resto de los días, abre de 9 de la mañana a 5 de la tarde en invierno y hasta las 7 de la tarde en verano. 

Una vez en este punto, decidimos usar los buses rojos de los que os hablábamos antes para llegar hasta el norte de la isla. Sí, nos gusta caminar, pero llevábamos unos cuantos kilómetros en la espalda y el cansancio hacía acto de presencia. Además, como estos autobuses eran gratuitos, no hizo falta mucho más para convencernos, se encuentra fuera del parque y pasan muy seguidos.

Con el autobús, llegamos hasta la parada de The Octagon (la que está más al norte de la isla). Hoy en día, este edificio, está ligado al desarrollo inmobiliario de la isla Roosevelt, pero antaño se situaba un manicomio donde cuentan que las condiciones no eran demasiado buenas. Parece que los enfermos que estaban internos aquí, eran atendidos por los reclusos de la cárcel y que a todos aquellos en condiciones de poder moverse, los tenían trabajando en el campo si eran hombres, o realizando labores más típicas del hogar si eran mujeres.

Después, nos acercamos caminando al faro de la isla. Nosotros fuimos por la parte este para ver las vistas de Queens. Este faro fue proyectado por James Renwick, el mismo del hospital del sur de la isla, el dedicado a los enfermos de viruela. Parece que fue construido por los internos de la cárcel, y que más que para guiar barcos, servía también para vigilar las inmediaciones de la isla y a sus habitantes.

Cuando acabamos de visitarlo, volvimos hacia The Octagon por la parte oeste de Roosevelt Island, la que tiene vistas a Manhattan, así pudimos hacer buenas fotos desde otra perspectiva.

Tras estos dos puntos, volvimos a subirnos en el bus para llegar al centro de Roosevelt Island, que aglutina tiendas, comercios y viviendas, muchas de las cuales se construyeron en su momento con ayuda de subvenciones y con el objetivo de acabar en manos de gente de clase media-trabajadora. Desde el bus pudimos ver la Capilla del Buen Pastor.

Nos bajamos en Main St para ver la Blackwell House, una casa que fue construida en 1796 y que a día de hoy es una de las más antiguas de Nueva York que siguen en pie.

Justo enfrente de la casa hay un parque infantil por si vais con peques y también unas pistas de baloncesto con unas vistas tremendas.

¿Cómo volver a Manhattan desde Roosevelt Island?

Una vez hayáis terminado el paseo por Roosevelt Island y hayáis hecho mil fotos del teleférico y del este de Manhattan, para volver a la Gran Manzana podréis utilizar el metro, el teleférico, o el barco.

Ya que la ida la habréis hecho en teleférico, la mejor idea puede ser volver en barco, porque además, la línea de Astoria (que es la que para en Roosevelt Island) en sentido sur (Wall St), deja unas increíbles vistas del cartel de Pepsi del Gantry Plaza de Queens en todo su esplendor. 

¿Merece la pena visitar Roosevelt Island?

Nuestra respuesta es que depende de los días que estéis en Nueva York, de qué vayáis buscando y de cuántas veces hayáis visitado la ciudad. 

Si es vuestra primera vez en Nueva York, vuestra prioridad son los sitios turísticos y no disponéis de mucho tiempo, con mucho dolor de corazón os recomendaremos que si queréis, subáis en el teleférico de Roosevelt Island para ver Manhattan desde las alturas a precio muy low cost, pero que al llegar a la isla, os deis la vuelta para continuar con Manhattan.

Si disponéis de tiempo suficiente y os apetece tener un rato de tranquilidad a escasos kilómetros del epicentro del mundo, adelante, os esperan unas tres horitas de disfrute continuo con vistas al este de Manhattan. Nosotros lo disfrutamos un montón. Parece mentira que este remanso de paz se encuentre tan cerca de un lugar tan loco como Manhattan.

Bueno Molaviajer@s, esperamos que este post acerca de Roosevelt Island: teleférico y ruta por la isla, os haya gustado y entretenido un rato. Y ya sabéis que ¡nos tenéis aquí para cualquier duda viajera!