Museo Intrepid de Nueva York: guía de visita

¡Hola Molaviajer@s! ¡Bienvenidos a un nuevo post de Molaviajar! Hoy os invitamos a dar una vuelta con nosotros por uno de los museos de Nueva York que más molan, el Intrepid o Intrépido, como se traduciría al español. ¿Es posible visitar un submarino o ver aviones en Nueva York, en pleno Midtown y sin acudir a ningún aeropuerto? ¡Sí, lo es! En este post os decimos cómo.

¿Qué es el Intrepid?

El Intrepid es un portaaviones del ejército americano que se sitúa en el muelle 86 de Manhattan. Pero además, el Intrepid es la sede del museo del mar, el aire y el espacio de Nueva York, por eso además del portaaviones pueden visitarse el submarino Growler, el Concorde o el Space Shuttle Pavilion, donde se encuentra el transbordador espacial Enterprise

¿Dónde se sitúa el Intrepid y cuál es la mejor manera de llegar?

Como decíamos más arriba, el Intrepid se sitúa en el muelle 86, en pleno Midtown Manhattan, a orillas del Hudson. 

Hay varias maneras de legar hasta él. La primera de ellas, caminando. Si partís de la zona de Times Square, basta con atravesar avenida tras avenida hacia el oeste, y llegar al Hudson, dejando atrás el barrio de Hell’s Kitchen, conocido por su gran cantidad de oferta gastronómica. 

Si sois fans del metro, tenemos una (relativamente) mala noticia. Y es que no tiene parada junto al Museo Intrepid, pero hay dos paradas que pueden serviros si combináis paseo + metro. Una de ellas es la de Hudson Yards Station, a la que llega la línea 7 violeta. Otra de las estaciones más cercana es la de Port Authority, donde paran las líneas A, C y E azules. 

Si lo vuestro es el bus urbano, el M50 os deja allí mismo, pero el M34 y el M42 también son una buena opción.

¿Cuál es el horario para visitar este museo y cuánto cuesta la entrada?

Este museo tiene un horario diferente según la época del año en la que lo visites. Por ejemplo, entre el 1 de abril y el 31 de octubre, abre de 10:00 a 17:00 de lunes a viernes, mientras que sábados, domingos y festivos abre de 10:00 a 18:00. 

Si viajáis allí entre el 1 de noviembre y el 31 de marzo, el horario es el mismo vayáis el día que vayáis: de 10:00 a 17:00

Importante: No apuréis para entrar al museo a última hora, ya que la última hora en la que dejan entrar es una hora antes del cierre del museo. 

Respecto al precio de la entrada, la admisión general cuesta 33$ en taquilla para adultos y 24$ para niños. La buena noticia es que el Museo Intrepid entra como atracción incluida en prácticamente todas las tarjetas de atracciones de Nueva York así que si tenéis alguna de ellas, os ahorráis el dinerito de la entrada.

Consejo: Depende de cuál sea vuestra tarjeta de atracciones, además de la entrada general, incluirá audioguía o no. En la actualidad, por ejemplo, la Explorer Pass sí que la incluye. Y decimos en la actualidad porque estas tarjetas van variando estos pequeños detalles, así que nada mejor que consultar cada lista de atracciones por separado y en el momento de la compra. Si no la tenéis incluida pero queréis una audioguía, estas cuestan 7$ cada una.

Tened en cuenta que la entrada general no incluye el paso a exhibiciones especiales, como la entrada al Concorde, simuladores de vuelo, o la visualización de películas 3D en simuladores. Esas, se pagan aparte.

¿Qué se puede ver en su interior?

Un espectáculo en toda regla, dividido, se podría decir, en 3 partes principales. ¿Queréis conocerlas?

Portaaviones Intrepid

La que más llama la atención a primera vista, es el portaaviones Intrepid en sí mismo. Ahí donde lo veis/pisáis, sirvió a los EE.UU. durante la segunda guerra mundial y también durante la guerra fría. ¿Sabíais que sobrevivió hasta a 5 ataques: 1 con un torpedo y 4 kamikazes?

La exposición de aviones

El portaaviones está dividido en varias cubiertas, aunque una de las más llamativas es la superior o cubierta de vuelo. Ahí podréis disfrutar de una exposición con más de dos docenas de aviones restaurados, que son todo un espectáculo. Y es que se trabajaron mucho la restauración y los aviones han quedado súper llamativos. Si queréis saber más acerca de ellos, la web del museo da la posibilidad de descargar un pdf con los principales datos y curiosidades de los mismos.  como por ejemplo que uno de ellos, el (F8U-1) F-8K Crusader 1957 fue el primero en romper la barrera del sonido.

Pero sin duda, uno de los aviones que más llaman la atención de toda la colección, es el Concorde. ¿Sabíais que fue el más rápido en cruzar el Atlántico un 7 de febrero de 1996? Tardó 2 horas y 52 minutos en completar un vuelo Nueva York-Londres. Y contando con la diferencia horaria entre ambos continentes, si se volaba de este a oeste, casi podía decirse que volando en Concorde, se llegaba a destino ¡casi antes de salir de casa! 

A pesar de que hace unos años podía visitarse el Concorde con la entrada general, a día de hoy solo es posible visitarlo como parte de una “experiencia” de unos 20 minutos de duración y con un coste de 7$.

La vida en el interior del portaaviones y exhibiciones especiales

Además de esta cubierta, a lo largo del portaaviones vais a poder visitar el resto de cubiertas. Y posiblemente, la primera que visitéis sea la del hangar. Allí encontraréis exhibiciones especiales, como por ejemplo ropa utilizada por los pilotos, y algún que otro audiovisual con la historia del portaaviones. 

Conforme vayáis cambiando de cubierta, iréis viendo cómo se desarrollaba la vida y el trabajo a bordo de un portaaviones a pleno rendimiento: las salas donde se reunían los pilotos para recibir órdenes, el centro de mando, el puente desde donde el capitán dirigía el rumbo y por supuesto, donde pasaban los tripulantes su tiempo libre. Y es que allí comían, allí dormían y allí se entretenían también. 

Nuestro consejo es que no “echéis el resto” visitando el portaaviones Intrepid, ya que el museo tiene mucho más para ofrecer. ¡Queda tela que cortar! 

El submarino Growler

Ya advertimos al principio que al hablar del Intrepid, estamos haciendo referencia al Museo del mar, el aire y el espacio, así que, qué mejor para hablar del mar, que mostrar el interior de un submarino,  ¿no? 

Antes de entrar al submarino…

Antes de nada, queremos avisaros de que es habitual encontrar una fila bastante generosa para entrar al submarino, y es que, como os podéis imaginar, el espacio en su interior es muy reducido. Dicho esto, os recomendamos planear la visita a los 3 espacios del Museo un poco en función de la fila que veáis para entrar al submarino. Puede ser buena idea ir a visitar el submarino a primera hora si no hay mucha gente y dejar los otros dos espacios para después. 

Otra de las cosas a tener en cuenta es que la visita no está recomendada si sufrís de claustrofobia, porque el espacio interior es muy pequeño. Tampoco es buen plan si tenéis movilidad reducida, ya que a lo largo de la visita es necesario atravesar escotillas y subir/bajar escaleras empinadas. De las escaleras no hay réplica, pero de las escotillas sí que hay una a la entrada del submarino. Si podéis con ella, podéis con todas 😉 ¡Ah! Y olvidaos de llevar mochilas, carros de bebé… ¡Hay que aprovechar el espacio al máximo!

La visita del submarino

El Growler es el único submarino estadounidense de misiles guiados, que está abierto al público a día de hoy.  Se puso en marcha en 1958 y se puede decir que está casi nuevo, y es que estuvo en funcionamiento solo durante 6 años. ¿Por qué? Porque pronto quedó obsoleto. El Growler necesitaba salir a la superficie para lanzar los misiles, mientras que con los nuevos submarinos, no era necesario.  ¿Y cuál era una de sus peculiaridades? Pues que estaba equipado con misiles nucleares conocidos como Regulus I, capaces de devastar ciudades enteras y mucho más potentes que los que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki juntos.   

Tal y como se cuenta a lo largo de la exhibición, el Growler sirvió a los Estados Unidos sobre todo en misiones disuasorias, en las que parece que solo estaba “por si acaso” tenían que atacar. Esto fue lo que lo llevó, durante un tiempo, a estar frente a las costas de la Unión Soviética durante la guerra fría. 

La visita al interior del Growler es todo un espectáculo. Allí, escotilla tras escotilla, iréis descubriendo cómo era la vida a bordo de la tripulación. En escasísimos metros cuadrados, se dividían el trabajo y el tiempo libre. Camas, mesas de juego y de comida, desaladores de agua, baños, oficinas y salas de mando se repartían aprovechando el espacio más que en una exposición de Ikea. Desde luego es una parte importante del Museo Intrepid y merece la pena visitarla. 

Misión Espacial

Ya hemos pisado tierra, mar y aire en esta visita al Intrepid, pero ahora queda ir un poquito más allá. Concretamente al espacio exterior, desde el “Space Shuttle Pavilion”.

Aquí podréis ver hasta 17 exhibiciones diferentes que hablan de la presencia de Estados Unidos en la carrera espacial, y que giran en torno al protagonista de la exposición: el transbordador espacial Enterprise. Con su gran tamaño, impresiona mucho verlo tan de cerca.

El transbordador llegó al Museo Intrepid de Nueva York en 2012, tras un tedioso viaje desde Washington DC, a bordo de un avión especial, que lo llevó hasta el JFK de Nueva York. Después, le quedaba navegar a lo largo del Hudson para llegar a su nuevo hogar, el “Space Shuttle Pavilion” dentro del Museo Intrepid. Aunque este pabellón fue dañado por el huracán Sandy, la nave resistió y a pesar de un tiempo de cierre de la zona, pudo reabrir en 2013. No dejéis de subir las escaleras que se encuentran el la parte delantera de la nave, que permiten sacar una foto aún más chula de la misma. 

¿Por qué no debe faltar una visita al Intrepid en cualquier viaje a Nueva York con niños?

Bueno, está claro que es una de las visitas en Nueva York que no deben faltar si hacéis el viaje con niños. Ver un transbordador espacial o entrar en las tripas de un portaaviones, o de un submarino, ya es toda una experiencia para cualquier adulto ¡imaginad para un peque!

Lo mismo ocurre con la exposición de aviones de la cubierta superior del Intrepid. La restauración de todos ellos ha sido cuidada al máximo detalle, de manera que tienen unos diseños que ¡llaman la atención de cualquiera!

Y si a todo esto le sumáis que los organizadores del museo han pensado en exhibiciones orientadas a los más pequeños de la casa, pues el entretenimiento y el buen rato están asegurados. 

¿Recomendamos una visita al Intrepid?

¡Está claro que sí! Es una visita súper entretenida y amena, en la que echas la mañana o la tarde y el tiempo pasa sin apenas darte cuenta. Eso sí, no está de más poner las cosas en contexto y asumir que un porcentaje muy alto de la exhibición ha formado parte de tiempos peores, de guerras y de momentos muy duros en el pasado. Si pones todo sobre la mesa, e intentas ver todas las perspectivas posibles de la visita, lo cierto es que queda cierto sabor agridulce, pero pensamos que es bueno conocer la historia para aprender de ella.

Visitando un portaaviones en Nueva York. Intrepid

Bueno Molaviajer@s, esperamos que esta visita virtual al Museo Intrepid de Nueva York os haya gustado. Ya sabéis que cualquier duda viajera que tengáis, estamos aquí para echaros una mano. Tan solo escribidnos al formulario de contacto y os responderemos lo antes posible. 

¡Molaviajer@s! Mientras tengamos que convivir con la Covid'19, os recomendamos que antes de hacer una visita, echéis un vistazo a la página web oficial del lugar en concreto, ya que los horarios y condiciones de visita, pueden variar. ¡Mucho ánimo y ojalá pronto vuelva todo a la normalidad!

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