¡Hola Molaviajer@s! Si hay un rincón de Praga que se queda grabado en la memoria de una forma distinta al resto, ese es el Cementerio Judío de Praga. No os vamos a engañar: no es un lugar bonito en el sentido clásico, ni tiene jardines cuidados ni tumbas monumentales. Es, más bien, un lugar que impresiona, que sobrecoge, y que os va a hacer entender mucho mejor la historia de la comunidad judía en la capital checa.
Este cementerio forma parte del recorrido que ya os contamos en nuestro post sobre qué ver en el Barrio Judío de Praga (Josefov), pero merecía tener su propia entrada, porque hay mucho que contar solo de él.
Dónde está el Cementerio Judío de Praga
El Antiguo Cementerio Judío se encuentra dentro de Josefov, el barrio judío, que a su vez está integrado en la Ciudad Vieja de Praga, muy cerca del río Moldava. Si venís desde la Plaza de la Ciudad Vieja, lo tenéis a apenas cinco minutos caminando, así que es fácil combinar ambas visitas en la misma mañana.
La historia detrás de un cementerio tan particular
La comunidad judía se instaló en Praga en torno al siglo X, y este cementerio comenzó a usarse a principios del siglo XV. Se mantuvo activo durante casi 350 años, hasta 1787, cuando el emperador José II prohibió los enterramientos dentro del centro de la ciudad. Durante todo ese tiempo, fue el único lugar donde la comunidad judía de Praga podía enterrar a sus difuntos.
Y aquí está la clave de por qué este cementerio tiene un aspecto tan diferente a cualquier otro que hayáis visto: el espacio era limitadísimo y la tradición judía no permite retirar una tumba ya existente para hacer sitio a otra. La solución que encontraron fue ir enterrando a los muertos en capas, subiendo el nivel del terreno cada vez, hasta llegar a acumular hasta 12 niveles de enterramientos en algunos puntos. El resultado es que hoy se pueden contar unas 12.000 lápidas visibles, aunque se calcula que bajo tierra descansan hasta 100.000 cuerpos.
Qué os vais a encontrar al entrar
Nada más entrar entenderéis por qué tanta gente lo describe como un lugar sobrecogedor. Las lápidas están inclinadas, amontonadas, prácticamente unas encima de otras, cubiertas de musgo y del paso del tiempo. No hay flores, ni tumbas ostentosas: siguiendo la tradición judía, los visitantes dejan pequeñas piedras sobre las lápidas en lugar de flores, así que es habitual ver montoncitos de piedrecitas sobre muchas de ellas.
Entre los árboles y el silencio del lugar, el paseo (marcado por un camino acordonado del que no os podéis salir) se hace corto, pero os aseguramos que os va a dejar pensando un buen rato.
La tumba más famosa: el rabino Loew
Si hay una lápida que todo el mundo busca es la del rabino Loew, fallecido en 1609, considerado el gran sabio de la comunidad judía de Praga. Es él quien protagoniza una de las leyendas más conocidas de la ciudad: la del Golem, una figura de barro a la que el rabino dio vida sacando arcilla del río Moldava para proteger a su pueblo. Cuenta la leyenda que, tras perder el control sobre la criatura, la escondió en el desván de la Sinagoga Vieja-Nueva, donde dicen que nadie se ha atrevido a subir desde entonces. También descansa aquí Avigdor Kara, autor de la lápida más antigua del cementerio, fechada antes de 1439.
Precio y horario del Cementerio Judío de Praga
El cementerio forma parte del Museo Judío de Praga, junto con varias sinagogas del barrio (Pinkas, Española, Klaus, Maisel…), y la entrada se compra de forma conjunta, no por separado. El billete combinado ronda los 20-22€ (unas 500-550 kč) por persona, y se puede comprar en la taquilla de cualquiera de las sinagogas del recinto. Ojo, porque la Sinagoga Vieja-Nueva no está incluida en este ticket y hay que pagar un pequeño suplemento aparte si queréis entrar.
En cuanto al horario, es el mismo para todo el conjunto del Museo Judío:
- De abril a octubre: de 9:00 a 18:00 h
- De noviembre a marzo: de 9:00 a 16:30 h
Un dato importante: al ser sábado el día de descanso (sabbat) en la tradición judía, todo el recinto permanece cerrado los sábados, así que tenedlo en cuenta a la hora de organizar vuestra ruta. También cierra en las principales festividades judías, que cambian cada año según el calendario hebreo.
Consejos Molaviajar para la visita
- Id a primera hora. Si queréis vivir el cementerio con algo de calma, entrad nada más abrir. A partir de media mañana empiezan a llegar los grupos de free tours y excursiones, y el camino (que es estrecho) se satura.
- Reservad la entrada online con antelación, sobre todo si viajáis en temporada alta. Se agotan las franjas horarias antes de lo que pensáis.
- No hace falta pagar la entrada completa si solo os interesa el cementerio, pero al ser un ticket conjunto, aprovechad y entrad también en un par de sinagogas: la Española y la Pinkas son de las que más nos gustan.
- El acceso al cementerio se hace a través de la Sinagoga de Pinkas, así que ese será vuestro punto de entrada al recorrido.
Qué más ver cerca del Cementerio Judío de Praga
Aprovechando que estáis en la zona, no dejéis de completar la visita al resto del Barrio Judío, con sus seis sinagogas y sus calles cargadas de historia. Y si os quedan ganas de más historia checa, a un paseo tenéis el Reloj Astronómico y la Plaza de la Ciudad Vieja, dos de los imprescindibles de la capital checa.
Bueno Molaviajer@s, esperamos que esta guía sobre el Cementerio Judío de Praga os ayude a preparar la visita a uno de los rincones más especiales (y removedores) de toda la ciudad. Como siempre, si tenéis cualquier duda sobre vuestro viaje, ya sabéis que podéis escribirnos sin compromiso. Na shledanou!
¡Hola! Somos Adri y Gosi y, tras varios años viajando por el mundo decidimos dejar nuestras carreras profesionales para dedicarnos por completo a grabar, fotografiar y contar nuestras aventuras a través de este blog, nuestro canal de Youtube, redes sociales y, también, de nuestra propia editorial de viajes, en la que encontraréis muchos de estos destinos en su versión impresa.





