¡Hola Molaviajer@s! Hay puentes en el mundo que simplemente tienen algo especial. El Golden Gate, el Tower Bridge, el de Brooklyn… y en esa lista, con todas las letras, está el Puente de Carlos de Praga. Si os decimos que es el puente más visitado de Europa, igual os creéis que exageramos. Pero no. Y cuando lo crucéis, entenderéis perfectamente por qué.
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Un poco de historia (la versión interesante)
El Puente de Carlos (Karlův most) fue construido por orden del rey Carlos IV en 1357, para sustituir a un puente anterior que se lo había llevado el río por delante. Tardaron varias décadas en terminarlo y, cuando por fin quedó listo en 1402, se convirtió en el único puente que cruzaba el río Moldava en Praga durante casi 500 años. Dicho así parece mentira, ¿verdad?
Tiene 516 metros de longitud y 10 metros de ancho, y lo sostienen 16 arcos. A lo largo del puente hay 30 estatuas barrocas añadidas entre los siglos XVII y XVIII que representan santos y figuras religiosas. La mayoría de las que veis hoy son copia, los originales están en el Museo Nacional para protegerlos, pero el efecto sigue siendo impresionante.


La estatua de San Juan Nepomuceno: la más famosa del puente
De todas las estatuas, hay una que os va a resultar fácil de identificar porque siempre tiene gente alrededor tocándola: la de San Juan Nepomuceno. Según la leyenda, si tocáis el bajorrelieve de la base (hay uno con un perro y otro con una figura arrodillada) y pedís un deseo, se os cumplirá y volveréis a Praga. El resultado es que el bronce de esa parte está completamente gastado de tanto frotamiento. Vosotros decidís si os apuntáis o no 😉
El truco para disfrutarlo de verdad: las horas
El Puente de Carlos no tiene horario, está abierto las 24 horas, y eso es exactamente lo que hay que aprovechar. Durante el día, especialmente entre las 10 y las 18h, está lleno a rebosar de turistas, vendedores ambulantes, músicos callejeros y fotógrafos. No es desagradable, pero es difícil pararse a disfrutarlo con calma.
La magia de verdad aparece de madrugada o a primera hora de la mañana. A las 6-7am el puente está prácticamente solo, la luz es increíble y podéis pararon en cada estatua sin que nadie os empuje. Es uno de esos momentos de viaje que se quedan grabados para siempre. Os lo prometemos.
💡 Consejo Molaviajar: cruzadlo en las dos direcciones y a distintas horas si podéis. El ambiente cambia completamente de mañana a noche.


Cuidado con los carteristas
Lo decimos sin querer asustar a nadie, pero el Puente de Carlos es una de las zonas más conocidas de Praga para los carteristas. Mucha gente concentrada, distraída mirando las estatuas… ya sabéis. Bolsos cruzados al frente, móvil en el bolsillo interior y a disfrutar sin preocupaciones.
Cómo llegar
Desde la Ciudad Vieja, el puente está a 5 minutos andando desde la Plaza de la Ciudad Vieja. Metro línea A, parada Staroměstská, y desde ahí siguiendo el río hacia el oeste. No tiene pérdida.
Hasta aquí el post sobre el puente de Carlos, recordad que si vais a visitar la ciudad, tenéis 26 cosas imperdibles que ver en Praga en este post.
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